martes, mayo 18, 2010

Ser periquito


En más de una ocasión, y de dos y de tres, he confesado mi condición de periquito y nunca se me han caído los anillos, más bien al contrario. No negaré que en la más tierna infancia no fue nada fácil defender mis colores ante los ataques y burlas de la mayoría de compañeros culés que nos consideraban un equipo inferior, fachilla (mayormente por el nombre de la entidad) y condenado a sufrir para no descender en cada campaña.

Además a menudo se ha tenido a asociar, erróneamente en muchos casos, a los seguidores periquitos con los simpatizantes del Real Madrid, debido a su antagonismo con el Barça. La de veces que habré oído aquello de que nuestro estadio (Sarrià, Montjuich o Cornellà El Prat) era el pequeño Bernabeu, en relación a la masiva afluencia de aficionados madridistas en estos encuentros.

Hay que reconocer que la rivalidad Barça-Español ha hecho que los primeros deseen que bajemos a segunda y que permaneciéramos allí de por vida y que los periquitos prefieran que la Liga caiga siempre del bando blanco. Yo debo ser un “perro verde” ya que ante la dificultad que el Español pueda optar a ganar el campeonato liguero deseo que la gane nuestro vecino de la Diagonal y me alegro cuando ganan, excepto cuando se enfrentan a nosotros.

Soy periquito por ADN paterno y empecé a ir a Sarrià cuando apenas levantaba un palmo del suelo, luciendo mi equipación y disfrutando o sufriendo desde las gradas. ¡Qué grandes tardes pasamos con mi padre en la zona del Amfriteatro de pie (por aquella época una entrada costaba 2.000 pesetas)!. Grandes jornadas, alegrías, alguna derrota dolorosa, sufrimiento por no bajar pero yo siempre digo que eso ha curtido mi personalidad.

A veces también pienso que soy periquito por ir contracorriente a la mayoría. ¡Ellos del Barça, pues yo de los otros! Ser del Español es una forma de ser y vivir la vida, te acostumbras al sufrimiento, te esperanzas con cada nueva temporada y el sueño de las competiciones europeas, te enfadas con los árbitros por los pocos favores que conceden a los equipos pequeños y disfrutas años y años con los pocos títulos que les he visto ganar. Bueno, yo en 30 años de vida ya les he visto ganar dos finales de Copa del Rey y perder dos durísimas Uefas (Leverkusen y Glasgow).

A pesar de mi orgullo perico siempre me he atrevido a criticar a los directivos que han llevado a la bancarrota económico y deportiva del equipo, a según que entrenadores y a algunos jugadores que han venido al Español a pasar el rato y a poner la mano a final de mes. Como estamos haciendo en las últimas campañas, ante las dificultades económicas, el Español tiene que nutrirse de jugadores de la casa que sientan los colores, sabiendo que si despuntan volarán al cabo de pocas temporadas. Por cierto, ¿el club dejará de tener penurias económicas alguna vez? Desde que tengo uso de razón asocio Español y arcas vacías, y ya empiezas a cansar este discurso.

En otro post trataré el trato absolutamente discriminatorio de TV3 (La nostra) hacía el Español, que no tiene desperdicio y sí mucha vergüenza porque ¿Qué yo sepa los periquitos también pagamos impuestos, o no?

¡Endavant Força Màgic Espanyol!

1 comentarios:

Anonymous Anoush ha dicho...

He leído mucho sobre el matrimonio sólo una parte de este tema algo único y compartir

6:27 p. m.  

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